Constitución Oficial de la Asociación de Pastores Hispanos de Idaho: Un Hito Histórico.

El pasado martes 16 de diciembre, el Nampa Civic Center se vistió de gala para ser testigo de un hito en la historia de la iglesia de habla hispana en nuestra región: la presentación oficial de la Asociación de Pastores Hispanos del Estado de Idaho (APH).

Lo que comenzó como un anhelo por la unidad, se materializó en una velada donde la fe, el orden institucional y la visión de futuro fueron los protagonistas.

Un Fundamento Sólido para el Ministerio

Bajo el liderazgo del Pastor Chris Rivera, Presidente de la asociación, se llevó a cabo una agenda exhaustiva que marcó el inicio formal de nuestras operaciones. El evento no solo fue un tiempo de comunión, sino un paso legal y organizativo crucial. Durante la sesión, se presentaron formalmente:

  • Los Estatutos Oficiales: El marco ético y funcional que regirá a nuestra asociación.
  • Incorporación Legal: El establecimiento de la APH como una organización religiosa sin fines de lucro plenamente reconocida.
  • Metas 2026: Una hoja de ruta clara con los objetivos ministeriales que buscaremos alcanzar en los próximos dos años para fortalecer nuestras congregaciones.

Mucho más que una Organización: Una Familia

Más allá de los documentos y la estructura, el ambiente en Nampa reflejó lo que el salmista describía como la bendición de la unidad. Fue un tiempo de compañerismo genuino, donde siervos del Señor de distintos puntos del estado pudieron estrechar lazos, compartir experiencias y, sobre todo, reafirmar que no están solos en su labor ministerial.

La visión compartida es clara: juntos somos más fuertes y capaces de impactar de manera más profunda nuestro hermoso estado de Idaho.

Gratitud a los Protagonistas

Este éxito no es fruto del esfuerzo de una sola persona, sino del trabajo coordinado de un cuerpo que cree en la unidad. Queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento a todos los involucrados que participaron de manera activa.

Desde el equipo de logística y voluntarios, hasta cada pastor que viajó para estar presente; su dedicación y servicio son la prueba de que la obra de Dios en Idaho está más viva que nunca. Gracias por ser parte de este cimiento sobre el cual construiremos un legado para las futuras generaciones.

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